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jueves, 12 de enero de 2012

PACHA McDONALD DE BOLONIA. UNA NOCHE EN LA ESTACIÓN DE TRENES.



Ya hemos llegado.  ¿Y ahora qué?  Tenemos que llegar a Génova!   Nos encontramos a 4 horas en  tren. Que grande puede  llegar a ser la estupidez humana cuando se enfrenta a lo desconocido. Nos equivocamos al escoger Bolonia puesto que desde Milano estaríamos a una hora. Al menos ahora somos 3 horas más espabilados, aunque no tanto como para  pagar el billete del AEROBUS, el bus que nos llevaría a la estación de trenes.  Al final  el “autobuserista” se apiada de nosotros y “nos invita”. Tomaaa  6 € que gastaremos después  para cenar el McDonald.  Primer éxito en la lista de los éxitos.   
Por la noche...
Dentro del autobús: maletas a tutti-plain, frenazos  al por mayor,  edificios antiguos, farolas de la época de mi tataraabuela alumbran las carreteras no aptas para tacones, metros,  la azafata que esta como un tren sentada enfrente nuestra interrogándonos y hablándonos.  De momento no nos arrepentimos, de momento. Estamos encantados de estar ahí, de habernos subido sin pagar, de hablar con la azafata y por fin de haber llegado a la estación.
Es bonita. Antigua y llena de gente y gentuza.  Entramos para comprar nuestros billetes (20 € cada uno). De repente  estamos rodeados. Si,  somos 5 locos a los que rodean  otros muchos locos.  Son gentuza. Ahora solo pienso -  atentos con las maletas-.  Preguntas: TI AIUTO?  QUELLO NON FUNZIONA. Qué locura, solo queremos salir de ahí.  Al fin conseguimos nuestros billetes, advertimos que el tren dirección Génova (Brignole) parte a las 5:25 am y salimos pitando.
Operación Cena: después de buscar un buen rato arrastrando las maletas por esas carreteras imposible aparece un MC DONALD, a 300 mts de la estación y nosotros ciegos. Nos acercamos y de repente un “portero negro”  perfectamente apto para ser modelo o para hacerte viento en el Caribe mientras te sirve unas uvas peladitas y sin pepitas.  Que  calidad. La Pacha McDonald de Bolonia.  Cenamos  y mientras tanto se nos acerca un señor español, era  mayor y  con bastante experiencia. Ha viajado por toda Italia. Nos ha desmoralizado. Ferrara era un pueblo de gente ignórate y aburrida,  Génova un suburbio de mucho cuidado y desagradable. Muy pronto descubrimos lo contrario.
PJ  inmortaliza momentazo en Pacha McDonald. 
Seguimos en Pacha McDonald esperando que se hagan las 2 am (la hora de cierre) mientras admiramos  un chino dormilón al que acaban echando.   Hora de  salir. Nos despedimos de  nuestro portero y no dirigimos a la sala de espera que descubrimos por casualidad. Ahí estábamos un poquito mejor. Aunque hoy en día sigo pensado que los asientos están hechos a traición para no dormir. Son frio, incómodos y la chica del megáfono no descansa ni de madrugada.   Y  con la mítica frase ATENZIONE, ALLONTANARSI DALLA LINEA GIALLA hemos pasado la noche hasta que nos dimos cuenta que la estación también tiene puntos cardinales. Maldición. Perdimos el tren. Cogimos el siguiente de las 6 y 25 am. Esta vez lo esperamos en el  mismo binario, nada de salas de esperas. Uff que frio hemos pasado.  Una vez subidos en el tren directo a Génova,  todos  nos pillamos un asiento y ahora si, a dormir.   Aquella mañana el revisor no pidió il biglieto o bien no lo oímos. Nunca lo sabremos. A las 10:05 am deberíamos estar en Génova.