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| Prima Colazione |
Domenica 18 sept 2011, 9:00 a.m. Suenan nuestros odiosos despertadores. Hora de levantarse (pero si solo dormí una chispilla, leche). Toca lavarse la cara, cepillarse los dientes, vestirnos y bajar todos al comedor a por nuestro
supermegadesayuno en una caja de cartón que también podríamos llamarlo “KIT DE SUPERVIVENCIA” consistente en un delicioso croissant de chocolate, si tenias suerte, sino era de mermelada, un zumito para nenes, dos
toaste, un poco de nocilla, otro poquito de mermelada, un cafe (calentito) y unos cubiertos (será para rascarse el culo porque para otra cosa no sé yo). La
prima colazione, desayuno en italiano, era “gratis” para los genoveses, los menos agraciados tuvimos que pagar 2 euros!! 2 euros por una caja con alimentos rancios y escasos!! 2 euros me da para
focaccia genovese para el almuerzo y me sobra para merendar también. Que estafa. Pero que podemos esperar de un ostello compinchado con una "
galosinera"...
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| Mientras damos un vuelta por las calles de Génova. |
Infine, sigamos con nuestro objetivo de hoy que aparte de dormir, era quedar con las niñas de Balbi para que nos presentaran lo que hoy en día seria la humilde morada de Fran y Alex. Antes de ver posibles futuros domicilios dimos una vuelta para ubicarnos un poco en la zona. Nos fotografiamos de vez en cuando y nos dirigimos hacia nuestro objetivo: piso. Y ahora viene lo mejor de los mejorcito. ¿Dónde estaba situado el edificio? Ni más ni menos que al final de 147 escaleras, en vía Balbi, en una cuesta escalonada.
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| El "vico", para llegar al edificio. |
Efectivamente, para llegar al piso, hemos tenido que subir una cuesta escalonada entre dos antiguos edificios que más que una calle parece cuasi un “vico”, es decir, calles donde lo mismo puedes comprar el pan que un poco de hachís, pasear lavadoras o un carricoche, subir un camión o un taxi. Un sinfín de utilidades. Estaba en obras. El edificio antiguo. En obras también. El portón de hierro, enorme, tan grande que parecía la puerta del Edén pero esta vez las llaves no las tenía Pedro. A los lados podíamos apreciar más escaleras. Uff pobre del que vive al lado… Conseguimos pasar el portón gracias a María (y no es precisamente Santa).
Però, cuál es nuestra sorpresa cuando de repente aparecen más escaleras. Sorpresa…. 2 en 1: casa con gimnasio. A tonificar los glúteos con escaleras (perdón por reiterar tanto la palabra “escaleras”, es que hay tantas…escaleras). Ya subimos todas, ahora vemos otra puerta de madera grande que le parece a la del despacho del Sr. Burns. Otra sorpresa nos acecha ahora: 4 escalones más y un ascensor del siglo XIX. DIECINUEVE!! Y no exagero. Al fin llegamos al piso. Un poco antiguo pero tenía una joya! SALÓN, donde celebrar fiestas, cenas, noches de cartas, riñas, lugar de estudio, lugar en encuentros, de ver TV,
calcio, lugar para buscar vuelos y así Pipo empobrezca con cada visita mas y mas. Decidido. Los chicos se quedan.
Volvemos al Ostello donde conocemos a dos nuevos chicos. Son canarios. Muy simpáticos. Aquella noche era la final del europeo de baloncesto y decidimos todos di “fare il aperitivi”. Así que, nos dirigimos hacia el Rock Café, donde ponían una pizza cada 3 personas y con pagar una consumación comías para dos días si disponías de tanto estomago. Allí nos encontraríamos con Julio y Christian, los canarios. Nos hicimos amigos muy pronto. Ellos buscaban compañeros de piso. Y ahí estaban. Juanca, el republicano y Pedro, su amigo. Mientras tanto, discurría el europeo de baloncesto pero no pudimos disfrutarlo puesto que en aquel local todo el mundo preferia ver al Napoli y la Nazionale de Voleibol italiana (intentamos cambiar pero los italianos empezaron a mirarnos muy enfuruñaos), antes que baloncesto. Despues del aperitivi nos dirigimos con mucha urgencia al Otello en el super bus para terminar de ver el partido pero claro con la merda de wifi gratis con el que nos obsequiaba el Ostello no nos daba ni para pinchar publicidad porno. Por cierto, gracias al Marca supimos que ganó nuestra queridísima patria española. OLÉ, OLÉ y OLÉ!
Mañana habrá más y mejor.