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martes, 24 de enero de 2012

Día 1. Parte 2. Ostello de la Giuventu.

Son las 12:43 am (antes del medio día, nunca mejor dicho).  Ya nos hemos registrado en el  Ostello.  ¡BIEN!   Después de todo no pasaremos la noche debajo de un ponte al lado de un fiume.  Tenemos cama en el cerro genoveses y en literas. No tenemos comida, excepto  un kilo del famoso jamón serrano del famosisimo pueblo de Serón (antes ser vivo no alimentado con bellota sevillana) que pertenecía a Juanqui  ( almeriense “friki” [1]hasta la muerte estudiante de Giurisprudenza, curso 5º). Así que,  siguiendo las indicaciones de “recepcionista rubia” nos dirigimos a  la “galosinera” de alimentos.  Entramos  en un mini – badulaque y medio llenamos los depósitos con unos “sette leuros cada uno y algún que otro producto pasado de fecha. Para hacernos una idea: 1.50 € una  Fanta 0,50 l.  Conclusión: Mercadona y Hacendado nos tiene mal acostumbrados y demasiado mimados.  Entre queja y queja  hemos comido un poco de todo con cubiertos de usar y tirar a 20 céntimos en la máquina expendedora.  ¡FURCIA!  
Para hacer tiempo hasta las 14 horas, dado que nuestro Ostello  “- 5 estrellas” nos ofrecía wifi gratis a la velocidad de la tortuga, nos conectamos  para  anunciar  en nuestros estados de Facebook (léase en español)  y Tuentis que ya estamos en tierra italiana.  Entre tanto mu cansaos  y   jartos de esperar nos comunican que podemos instalarnos en nuestras  “habitaciones”.   Nos dirigimos a nuestros aposentos cargados como  mulas de maletas. Abrimos las puertas. Literas. Muchas. De hierro. Colchones. Viejos. Muy usados. Mantas grises. Sin sabanas (“self-service”  en recepción). Vistas espectaculares.

Una habitación cualquiera del Ostello.
 En fin, disconformes con nuestra humilde morada (nunca mejor dicho) nos decidimos por una refrescante y común ducha. ¡Porca miseria!  A todos se nos han olvidado las chanclas de agua.  Algunos lo hicimos sin protección alguna y otros más prodigiosos como el caso de Fran (Estudiante de Economía) hicieron multi-uso de las sabanas self-service: A falta de chanclas,  sabanas del ostelo a la bañera,  a falta de toallas, idem y  a falta de sabanas en nuestras futuras casas, maletas a punto de reventar. Hoy en día, en Ferrara avviamo sabanas del Ostello della Giuventu di Génova (algunas teníamos que amortizar lo malgastado[2]). 
Bueno,  y entre rato y rato llegó la depresión y la frase estrella de nuestros inicios como Erasmus: ¡Yo me voy pa´ Almería!  Empezó nuestro querido Alex (Estudiante de Giurisprudenza, curso 4º;  amo y señor de la  frase ¡Mierda seca!). Seguidamente la parejita cobarde (PJ y Rox) empezaron a buscar vuelos pa´ Almería. Mirar. Solo mirar. Nadie se iba a ir a ninguna parte. Era demasiado precipitado para tomar decisiones tan catastróficas.
Picolla Pizza
Gente de Génova. Calles de Génova.  Focaccias de Génova. La Zapatería Palma. Piazza Ferrari.  Piazza Nunziata. Nos estamos embriagando de toda Génova, la estamos respirando.  Y es que decidimos turistear un poco.  Probamos por primera vez las picollas pizzas italianas (nada que ver con las buittoni),  nos fotografiamos en la Piazza Ferrari muy conocida por Google y los botellones, entramos en algún que otro Palazzo de alrededor...continuará con algo mejor. 

[1] Interprétese de forma cariñosa.
[2] Y me colé  por  una puerta y me metí en tu Ostello,  y olvide pagarte las dos noches que dormí en tus aposentos.  Fuente de inspiración: Melendi “Quisiera yo saber”, y me colé por una rendija).  Estuve 2 noches  mas sin pagar.  Gracias chicos por acogerme.

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