Vistas de página en total

sábado, 14 de enero de 2012

GÉNOVA DÍA 1, Parte 1: La aventura de Brignole al Ostello y el crazy bus.

Algunos "desafortunados" disfrutamos nuestro primer amanecer italiano (aquí con hay vampiros) desde un viejo asiento de piel  desgastada del tren regional FR 5245 (datos no exactos). ¡ Anda !  Sol!  Después de una noche tan oscura en la Stazione di Bologna Centrale, nos parece casi un milagro ver ese color.  Los que no dormimos (los desafortunados) fuimos notando el cambio del paisaje di a poco a poco (lease con acento  italiano), los que tuvieron la suerte y la osadía de dormir allí notaron más bien el cambio de la llanura a la montaña cuando despertaron de su "improfundo" sueño: ESTAMOS EN LIGURIA.  yuhuu! 
Calle Almería en Génova. 
         Seguimos en el tren, cada vez con mas gente, de todo tipo, alguna que otra pija con su Louis Vuitton (imprescindible para ser alguien en Ferrara), algún vagabundo se ha colado para realizar su oficio y ganarse el vino de todos los días, hombre trajeado toquetea su Tablet marcada por la manzana,  un perro pulgoso ocupa un asiento, nuestras piernas ocupan otro (es que somos españoles, queremos marcar la diferencia; no es porque nuestras piernas se duerman antes que nosotros). Para situarnos en el tiempo son las diez de la mañana, hora española, una hora menos en Canarias, una mas en Riga y la misma en Italia. Cada vez son más frecuentes los túneles cuyo color grisáceo un tanto deprimente indica años y años de servicio ferroviario, aun así, de repente esbozamos una pequeña mueca a modo de sonrisa (estábamos demasiado cansados para embelesarnos con una gran sonrisa) cunado escuchamos esa frase, esa dichosa frase: "Siamo in arrivo a Genova - Piazza Principe".   Yuuhu!  La "megafonia" ha hablado:  ¡Génova,  hemos llegado! Shhhh, aquí no es! Tenemos que llegar a la Gènova - Brignole. ¡Mierda secaaa aquí no es!   Aparte de un ligero cabreo, en aquel momento ni se nos pasó por la cabeza que acabábamos de dejar nuestro piso con vistacas al puerto y la Vía Almería (sí, en Génova, calle Almería) a nuestra izquierda y que aquella estación sería nuestra referencia ferroviaria más adelante hasta fin  de nuestra estancia erasmus. Il treno sigue a su rollo, marcha to` pa`lante lleno de gente y gentuza,  entramos en un túnel  negro y fresquito, en el tren de repente se siente uno tan bien  (y estamos tan agustito... cantado segun  Ortega Cano);  a los cinco minutos salimos y ascoltamo il anunzio : "Siamo in arrivo a Genova - Brignole".  Adiós piccolos momentos de disfrute, ahora llega el placer el viajante descansado: CONOCER CIUDAD.   Cargados de maletas pesadas,  con jetas de somnambulos,  con los pelos alborotados, con la sonrisa de extranjero primerizo (algunos) muy ilusionado, con chaquetas colgando por tos laos   y  muertos de hambre salimos del tren y por fin pisamos suelo genovés. Y de nuevo:  "ATTENZIONE ALLONTANARSI DALLA LINEA GIALA"...  Salimos unos momentos de la estación, la curiosidad esta vez no mato al gato,  nuestro asombro fue mayúsculo cuando deleitamos nuestra vista con su  arquitectura cargadisima de detalles digna de una buena fotografía  que nunca llego a realizarse (nuestro fotógrafo oficial  estaba en huelga de hambre y cansancio). Todos estamos muy ilusionados.  

Piazza Ferrari
Después de varias investigaciones y mucho preguntar, ayudar a un anciano con sus maletas (pa`que luego el excelentísimo cónsul  diga que los españoles matan gatos y arman jaleos adonde allí los haya) por fin,  encontramos la fermata del autobús linea 40, medio de transporte indispensable para llegar al Ostello (nuestro objetivo que se convertirá en domicilio provisional sufragado por la Università di Genova durante 3 noches y asociado como dirección en nuestros Codices Fiscales). Compramos los billetes (ay! ignorantes!). Si es que ningún español, reitero, ningún español,  paga il biglieto pero nosotros facciamo la diferenza y a mucha honra.   Mas tarde nos espabilamos y nos multaron (ahora mismo asciende a 150 euros, que se la encasqueten al Stefano! , nuestro profe nativo d`italiano. Èl nos enseñó.).   Llega el bus, cargamos 12 de maletas y por fin embarcamos nosotros. Nada más subir un señor mayor molto simpatico (generalmente los italianos son amables con los extranjeros pero siempre habrá una excepción que confirme la regla) entabla una conversación  medio balbuceada con nuestro italiano un tanto pochao,  nos ve la cara de perdidos y decide echarnos una mano: nos avisará con tiempo para bajaros en la parada del Ostello (Nota: nos entienden en español, les endendemos en italiano, empezamos bien... yeaaah!). Mientras tanto, el autobús echa a andar; ADVERTENCIA: Atención,  "autobuseristas" genoveses muy follaos, extremen precauciones. El nuestro arranca como una fierra en celo descontrolada  y luego corre, galopa, acelera y de repente se para, en un letrero aparece "fermata prenotata" (solicitada). Un semáforo, un peatón,  otra parada.    Y así es como travesamos la bonita Piazza della Vittoria, Via XX SETEMBRE ( también conocida como el Gran Canal en tiempo de aluviones) y su puente monumental por la UNESCO (calitè calitè). Nos emocionamos al pasar por Ferrari (es lo primero que sale en Google), Ohhhh.... Via Roma, el monumento a Víctor Manuel II, Nunziata (una iglesia que le da un aire a nuestro Palacio de las Cortes) ... y entre una cosa y otra empieza lo bueno: LAS PENDIENTES GENOVESAS. 
Como si estuviéramos jugando al apasionante excaletrix, con la misma intensidad y como locos,  así subimos 5 km de carretera empinada pero la diferencia es que nosotros estábamos montados en un largo vehículo a motor con  "choferista  crazy" y muchas maletas. El autobús está hasta la bandera, nuestras 12 maletas estorban, las viajantes empiezan a quejarse y a mirarnos con desprecio. Nosotros nos reímos, ignoramos, lo que empeora aun mas la situación y la incomodidad de incomodar. Pero oye, en aquella ocasión si que pagamos y convalidamos nuestros billetes, si bien es cierto que muestras maletas viajaban por la cara, nosotros eramos legales. Mientras tanto seguimos haciendo lo del excaletrix;  alguna que otra maleta sale "disparada",  calor insoportable, estamos de pie, no conseguimos mantener el equilibrio (nota: no sabemos surfear y en vuestros autobuses menos), estamos exhaustos, necesitamos desesperadamente  una ducha y estamos apunto de caernos muertos,   pero al fin, después de una subida interminable (como la historia) llegamos a la ansiadisima  fermata del Ostello, la que nuestro amigo nos indicó antes de despedirse y desearnos buena suerte en la parada anterior.   
Vistas desde OSTELLO
Llegamos al Ostello della Giuventu.  Tiene unas vistas magnificas (normal, estamos en el cerro de Gènova, en la punta`rriba de Italia)!   Mar azul con reflejos de un  sol ardiente,  barcos de crucero, uno de ellos tiene un dibuje de Silvestre (ese gatorron tan adorable), el  bigo del porto antico, vistas al casco antiguo... ¡Que emoción!   Y ahora entramos al Ostello para encontrarnos con una recepcionista que no nos deja pasar a nuestras habitaciones (normas internas por razones de limpieza), donde el agua de la maquina es Frizzante (también hay natural pero se confunde), la limpiadora es una chica de color que no sonríe ni para las fotos, y los cubiertos de plástico cuestan 20 céntimos.    Nos indica comprar en un supermercado "vicino al Ostello" donde  venden alimentos a precio de carburante pasados de fecha. Están todos compinchados, somos erasmus, no idiotas (mentira:  al final compramos). Continuará. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario